Clasicismo y música francesa en el Castillo de Bellver

Ludwig Van Beethoven dijo “No rompas el silencio si no es para mejorarlo”, ayer la Sinfónica lo mejoró con creces. Fue otra noche especial en el Castillo de Bellver, donde, una vez más, volvió a resonar de música, arte, cultura. Una orquesta y unos solistas extraordinarios, bajo la batuta de Joji Hattori, que hicieron vibrar al público de Mallorca, en el quinto concierto del ciclo Veranos Sinfónicos, con el clasicismo de Beethoven y la música francesa de Bizet y Ravel.

El concierto para violín, violonchelo y piano de L.V. Beethoven inició el quinto concierto. Una obra que se podría definir como la combinación de concierto grandioso de Beethoven con diálogos instrumentales entre los solistas y la orquesta. Para ello, la sinfónica contó con Ervis Gega (violín), Alexander Hülshoff (violonchelo) i Enrique Bernaldo de Quirós (piano). Diálogos y contrastes musicales perfectos que quedarán para el recuerdo de los asistentes. Como nos tiene acostumbrados, la Sinfónica volvió a estar grandilocuente, como también los tres solistas que la acompañaron. Con el público en pie se llegó al descanso.

Tras la pausa, la Sinfónica desempeñó la compleja partitura de l’Arlessiene de forma sublime. Cuatro movimientos (Pastorale, Intermezzo, Minuet, Farandole) donde la música hace viajar al espectador de la dulzura a los momentos más frenéticos. Destacar los movimientos “Menuet” con el bello fragmento de arpa y flauta y la “Farandole”,

Por último, el bolero de Ravel fue la guinda del pastel. Cada una de las cuerdas de la orquesta descifraron con maestría el ostinato característico del Bolero. Como Ravel mismo describió. Es una danza, de carácter hispano en un movimiento muy moderado y constantemente uniforme, tanto por la melodía como por la armonía y el ritmo, este último marcado sin cesar por el tambor. El único elemento de diversidad es aportado por el crescendo orquestal. Un final explosivo que nuevamente cerró una noche de éxito.

El próximo concierto tendrá lugar el viernes 5 de agosto, a las 21: 30h, en el Castillo de Bellver, con el magnífico pianista Michel Camilo bajo la batuta de Ángel Gil-Ordóñez.