LA OSIB SUENA A PROKÓFIEV

Todo un himno a la libertad, felicidad y a la brillantez fue, no solo el calificativo de Prokófiev a su quinta sinfonía sino que también, el resumen del noveno concierto de temporada de la OSIB que tuvo lugar ayer, en el Auditorio de Palma a las 20:00h. Una velada donde el público, además de disfrutar de la calidad musical de la orquesta, fue testigo de la maestría del pianista Pierre-Laurent Aimard.
El “Lago encantado” de A. Liádov fue la obra encargada de iniciar el concierto y permitir a los asistentes presenciar las leyendas y mitos del país del compositor como es el caso de Baba-Yaga, Kikimora, Apocalipsis o el Lago Encantado. A lo largo del transcurso de la obra se pudo apreciar un tono musical brillante y misterioso. Unos sentimientos que afloraron gracias a la gran interpretación de la orquesta.
Antes de llegar al descanso, Pierre-Laurent Aimard se sumó a la fantasía interpretando el concierto para piano número dos de Beethoven. El solista, considerado como uno de los mejores pianistas del mundo, deslumbró con su depurada técnica cautivando a un patio de butacas entregado gracias a un sentimiento de drama y de carácter de Beethoven. La obra, que se compone de tres movimientos (Allegro con brio, Adagio, Rondo. Molto allegro), pertenece a la época musical clásica por lo que contiene influencias de sus antecesores como por ejemplo: Mozart y Haydn.
Por último, la OSIB puso el broche de oro con la sinfonía número 5 de S. Prokófiev. Un viaje a través de la gloria del espíritu humano, la nostalgia y degenerando en una locura frenética a lo largo de los cuatro movimiento de la obra (Andante, Allegro, Adagio y Allegro giocoso). En la sinfonía, el maestro Pablo Mielgo consiguió de la orquesta una sonoridad “Prokófiev”. Un final grandioso para un concierto especial.
A partir de la semana que viene la OSIB empezará a preparar la función de ópera “Salome” que se representará en versión concierto el Teatro Principal los días 10 y 13 de marzo.